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Metal Noa: la historia de una cooperativa que incluye e iguala

Este emprendimiento muestra cómo se puede mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad con ideas, compromiso y solidaridad.
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Fabián, Gustavo, Héctor y Manuel comparten no sólo una amistad de años sino también una gran pasión: tratar de hacer más sencilla la vida de las personas con discapacidad. ¿Cómo lo logran? Mediante la elaboración de implementos y equipos de rehabilitación.

A primera hora inician sus labores en la fábrica que instalaron hace ya nueve años para diseñar accesorios como bastones, andadores y muletas. El sonido de soldadoras, aerosoles y modernas maquinarias comienzan a fusionarse junto a la música que emite Héctor con su quena, generando un ambiente de amistad, intenso trabajo y solidaridad.

Este grupo de amigos, oriundos de San Salvador de Jujuy, comparten una historia en común: tienen familiares con discapacidad. Fue ante la escasez de implementos de seguridad en el mercado local, que comenzaron a fabricar y comercializar a bajo costo productos que respondieran a las necesidades de sus parientes. Así nació la cooperativa de trabajo Metal Noa.

Hoy, este emprendimiento desarrolla sillas de baños, sostenes para inodoros, lavamanos y bidets. Todos los artículos tienen un rasgo distintivo: son diseñados especialmente para personas de pequeña estatura, una característica típica de quienes habitan la región del noroeste argentino. Además, esta clase de productos permiten que personas con discapacidad alcancen una mejor calidad de vida, sin que deban pagar un costo excesivo para su adquisición.

El proceso de crecimiento de Metal Noa fue acompañado por el Ministerio de Desarrollo Social por medio del otorgamiento de un microcrédito. Con él, los miembros de la cooperativa pudieron comprar insumos, materiales y herramientas de trabajo. Más tarde, a través del programa Manos a la Obra, Fabián y sus socios pudieron adquirir las maquinarias necesarias para aumentar la producción.

Finalmente, estos emprendedores fueron inscriptos como monotributistas sociales, un recurso que les permitió emitir facturas y acceder a una obra social y al sistema previsional. El proyecto siguió creciendo y fortaleciéndose de tal forma que estuvieron en condiciones de alcanzar la marca colectiva “Metal Noa”. Esto les permitió expandirse a otras provincias del norte argentino: hoy comercializan sus productos no sólo en Jujuy, sino también en Salta y Tucumán.

La experiencia de Metal Noa muestra cómo se puede mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad con ideas creativas, un fuerte compromiso y solidaridad.
 

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