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Matías Acosta: para un gran equipo, un gran capitán

Es el base del equipo chaqueño de básquetbol que participa de los Evita. Sabe que liderar “no es hacer lo que uno quiere sino lo que le convenga al equipo”.
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Un joven de 16 años se pone la número ocho en la espalda. Llegó el momento más esperado: debuta en el torneo de sus sueños. Para concentrarse recuerda todo lo que hizo él y su equipo para llegar a tener esta oportunidad. El corazón se acelera, la pelota naranja ya está en el aire. El sueño comienza.

Matías Acosta es una de las promesas del básquet chaqueño. Llegó junto a sus compañeros a las finales de los Juegos Evita para competir de la modalidad 5×5, tras haber conseguido la valiosa clasificación en la etapa provincial.

Ya participó hace dos años en los Evita, pero lo hizo en la modalidad 3×3. Ahora va por su verdadero desafío. Para lograrlo, entrenó 4 horas y media por día, después del colegio. Para mejorar sus condiciones no sólo practica en su categoría, también lo hace con el equipo de primera división del Club Regatas de Resistencia.

El puesto de base le hizo desarrollar su capacidad de liderazgo. Tiene claro que “no hay que hacer lo que uno quiere. Siempre hay que hacer lo que le convenga al equipo”, destaca Matías que además menciona las condiciones que él considera necesarias para lograr objetivos: “llevarse bien con sus compañeros, dar todo por el equipo y tener la mentalidad de no jugar para la tribuna”.

Suena la chicharra. El final dejó a Matías y a sus compañeros con los brazos en alto. Las miradas de complicidad y felicidad se unen entre los chaqueños, no sin antes saludar respetuosamente a sus primeros competidores. El tablero marca “Chaco 87 – San Luis 75”. “Me encanta formar parte de los juegos porque es una muy buena competencia a nivel nacional: vienen los mejores de cada provincia. Competir con tus compañeros de colegio en un torneo libre es muy lindo. Es una experiencia inolvidable, una semana con tus amigos compitiendo, compartiendo y conociendo personas”, cuenta alegre tras la victoria.

Para poder rendir en la cancha, asegura que “hay que entrenar mucho, hacer un gran sacrificio como cualquier otro deporte y tener buena voluntad”. Además, siempre lleva consigo las palabras y consejos de su padre: “entrená, no estés pensando en qué vas a llegar a ser. Practicá, esforzate y llegá hasta donde puedas llegar”.

Como Matías, hay otros 960 jóvenes que llegaron a las finales de basquetbol de los Juegos Evita, en las categorías sub 15 y sub 17 para hombres y mujeres de todo el país. “En relación a las ediciones anteriores esta vez se incluyó la categoría comunitaria y en modalidad libre. Es decir, pueden jugar tanto chicos federados como aquellos que no lo son. Esto hace que el nivel de competencia sea bastante alto porque participan chicos de selección provincial”, aseguró Sergio Bovio, referente de esta disciplina en los juegos.

El deporte de la pelota naranja se sumó como disciplina en los Evita de 2003, año de reaparición de estos certámenes de deporte social tras su suspensión en 1976. En nuestro país es uno de los deportes más practicados en clubes y colegios, también en plazas y espacios libres. La Secretaría de Deporte busca sembrar la semilla de una nueva generación dorada y para eso, los Evita son el suelo más fértil de nuestro deporte nacional.

 

 

 

“No hay que hacer lo que uno quiere. Siempre hay que hacer lo que le convenga al equipo”

Matías Acosta

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