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Cómo aprender a ser luthier

Marcel Vannier y Sergio Nievas son dos amigos que construyen instrumentos de cuerda, viento y percusión en su taller de Quilmes. Utilizan exclusivamente maderas de origen argentino y le dan a sus diseños una impronta nacional. Además, brindan clases gratuitas de música a la comunidad para mantener vigente el oficio.
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En Argentina y en cualquier parte del mundo, el sonido de una guitarra genera un sinfín de sensaciones: inspiración, alegría, diversión. Pero también conecta con la cultura, la historia y el legado que se mantiene vivo en las melodías que ese instrumento genera. Para Marcel Vannier y Sergio Nievas escuchar el rasgueo de las cuerdas es igual a conectarse con esa tradición musical que heredaron de sus familias y que ahora la multiplican en su taller-escuela de Quilmes. Desde hace dos años, fabrican allí violines, guitarras, cordófonos, violas, violoncellos y contrabajos; además de brindar clases abiertas de música a la comunidad.

Estos dos amigos encontraron en la luthería un ámbito donde expresarse y transmitir a otros su pasión por el arte de hacer instrumentos de cuerda, viento y percusión. De ese amor por la música nació “Fabricando Futuro”, una asociación civil sin fines de lucro que se dedica a investigar y capacitar en el armado de instrumentos de arco. “Trabajamos en el desarrollo de la luthería social. Apuntamos a la formación pública, abierta y gratuita. También tenemos un área de investigación y de desarrollo de productos”, cuenta Marcel, presidente de la asociación.

Desde su creación, el taller ya produjo más de 200 violines y actualmente están fabricando piezas especiales para una escuela-orquesta de la zona. Todos los instrumentos que elaboran tienen algo en común: están hechos exclusivamente con maderas de origen argentino y diseñados con una impronta que remite a elementos de la identidad nacional. En sus procesos productivos emplean tecnología de última generación y las terminaciones son 100% artesanales. En el futuro aspiran a producir en serie para abastecer a un mercado interno cada vez más demandante.

Además de dedicarse a la producción de guitarras, la asociación enseña el oficio y cumple una función cultural y social para la comunidad: cuenta con más de 70 alumnos de entre 16 y 60 años que se capacitan gratis en reparación de instrumentos de cuerdas frotadas y acústica. También brindan sus conocimientos en talleres que dan en municipios y escuelas de distintos lugares del país.

Ramón Pasini,  uno de los profesores del taller que enseña la construcción tradicional de violín con las maderas tradicionales, diariamente transmite sus saberes para mantener vivo el oficio de luthier: “Este espacio es un lugar de crecimiento donde los alumnos tratan de encontrar el camino que los hace felices. Al mostrar un instrumento terminado, y principalmente cuando suena, es donde realmente empieza la aventura de haber creado algo”.

En junio de este año, la asociación participó de la Feria de Luthería que Desarrollo Social organizó en la Manzana de las Luces, en la ciudad de Buenos Aires. Y hasta visitaron la Casa Rosada y recibieron el reconocimiento del presidente Mauricio Macri por la labor cultural que llevan adelante: mantener viva la tradición de la luthería.

Para obtener mayor información sobre los cursos que se dictan en la asociación se puede enviar un correo electrónico a marcelvannier@hotmail.com o a través del facebook oficial: FF Fabricando Futuro Asociación Civil sin Fines de Lucro.

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