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Justina Ochoa, una madre que conoce el valor de la organización

Trabaja en el Mercado de Humahuaca y participa del Centro de Pensionados de esa localidad. Su historia sintetiza los valores del esfuerzo, la solidaridad y la organización.
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Justina Ochoa es jujeña y nació en la localidad puneña de Mina Aguilar en 1960. Este pequeño poblado se levantó, como tantos otros de la puna, con el auge de la minería que generaba trabajo para los hombres de la región. Allí se convocaban salteños, jujeños y migrantes bolivianos en busca de un futuro mejor.

Mina Aguilar es un yacimiento de plata, plomo y zinc que comenzó a operar en 1936. Allí se radicó la madre de Justina siguiendo la ruta laboral de su pareja. Los vaivenes económicos del país hicieron que a principios de los ´80 la minería migrara a suelos más rentables y mucha gente se quedara sin trabajo.

En esa época, Justina tenía 17 años y una inmensa necesidad de salir de su hogar. Durante ese período tuvo a su primer hijo y partió rumbo a la ciudad de Humahuaca, donde aún hoy reside.

En la actualidad, Justina tiene 51 años, once hijos y hace 8 años accedió a una pensión no contributiva por contar con más de 7 hijos. En la región son comunes las familias numerosas ya que aún rige un orden agrícola en la cosmovisión andina. Los hijos varones ayudan a trabajar la tierra y las mujeres transforman los productos de la tierra en artesanías y alimentos.

Así, Justina conoció desde pequeña los secretos de la preparación de la comida de la región. Ella vende, desde hace muchos años, empanadas, tamales y humitas en la puerta del mercado de Humahuaca. Nos confía que hace una de las mejores empanadas de la zona y comparte su secreto: “la empanada de la quebrada se hace con carne, papa andina, cebolla verde, huevo y arvejas. La masa es casera y se elabora con grasa vacuna, sal, harina y agua.”

No obstante, el mayor orgullo de Justina es la educación de sus hijos, ocho mujeres y tres varones. El acceso al derecho a su pensión y su esfuerzo personal permitió que sus hijos accedieran a la escuela. “Todos mis hijos fueron a la escuela y algunos ya la terminaron. La mayor es enfermera y mi segunda hija es maestra”, cuenta orgullosa.

Justina también se toma el tiempo para participar del Centro de Pensionados de Humahuaca. “Siempre me gustó participar. Antes había colaborado con otras organizaciones como la parroquia. En el centro de pensionados nos juntamos para mejorar la atención médica, para hacer talleres de alfabetización y para participar de actividades culturales”, afirma esta mujer cuyos valores son referencia para muchas otras mujeres de su comunidad.

El Ministerio de Desarrollo Social, a través de las Pensiones no Contributivas, promueve el acceso a derechos de personas en situación de vulnerabilidad social y lleva adelante políticas sociales inclusivas para el desarrollo integral de las familias y su entorno, fomentando la organización y la participación popular.

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