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Huertas para que los chicos aprendan a comer sano

En el Centro Comunitario “Todos Juntos”, de Tigre, las familias del barrio pusieron en marcha un espacio de cultivo agroecológico. Como parte de las actividades por la Semana de la Alimentación, Desarrollo Social les brindó capacitaciones y semillas y plantines de aromáticas, flores y hortalizas para dar inicio al proyecto barrial.
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Involucrar a los chicos en el cultivo de frutas y verduras es una forma divertida para que aprendan de forma práctica temas como el respeto por el medio ambiente, el cuidado de la naturaleza y el compromiso con un proyecto colectivo. Además, les permite disfrutar del contacto con la tierra y comprender la importancia de tener una alimentación variada y saludable. Por eso los chicos que concurren al Centro Comunitario “Todos Juntos”, del barrio Rialto de Tigre, armaron su propia huerta agroecológica, con ayuda de los referentes del lugar y la guía de los técnicos del programa Pro Huerta, del ministerio.

Con el apoyo de Desarrollo Social, que entregó las semillas y plantines de aromáticas, flores y hortalizas, la comunidad del barrio decidió iniciar este proyecto colectivo. Grandes y chicos participaron de los talleres para aprender sobre cultivo de productos de temporada, plazos de siembra, cómo hacer frente a las plagas y evitar el uso de  productos químicos.

También se informaron sobre la frecuencia e intensidad del riego que es necesario en cada época del año. “En verano hay que hacerlo por la noche, para que no se evapore el agua con el calor, y en invierno por la mañana, para que no se congele ni perjudique a la planta”, señaló uno de los participantes. Estas actividades fueron parte de las propuestas del ministerio en el marco de la Semana Mundial de la Alimentación.

“Los chicos son los que aprenden con más rapidez y se interesan tanto por el cuidado del medio ambiente como de la alimentación saludable”, explica Francisco Pescio, coordinador y técnico de Pro Huerta. Y agregó: “Lo más divertido a la hora de trabajar en la huerta, es la frescura con la que se desenvuelven los chicos y los jóvenes. Ellos promueven la concientización de este tema en sus familias”.Entre algunos de los beneficios que genera el contacto de los chicos con la tierra se encuentra la mejora significativa de sus habilidades intelectuales y físicas. Porque cuando un niño está pendiente de quitar malas hierbas o mira cómo crece cada plantín de lechuga, está practicando la observación y la concentración.

“Los conocimientos se trasladan al barrio, a la comunidad en la que viven y se desarrollan. Esto fomenta la alimentación saludable que es muy importante en el crecimiento”, asegura Pamela Cóseres de la asociación “Dulce Esperanza”, que brinda apoyo escolar en la zona del Dique Luján en Tigre.

El Ministerio de Desarrollo Social, a través del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria, promueve la creación de huertas orgánicas en comedores y centros comunitarios de todo el país. También brinda capacitaciones sobre siembra. Así se busca que las familias incorporen hábitos sanos y consuman alimentos que favorezcan su desarrollo.

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