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En Córdoba los chicos cuidan su huerta escolar

Los alumnos de 4°, 5° y 6° grado de la escuela Amadeo Sabattini cultivan cebollas, lechuga, tomates y zanahorias. Así aprenden a comer sano y a proteger el medio ambiente. El ministerio, a través de Pro Huerta, les entrega semillas para que tengan siempre productos de estación.
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En la Escuela Municipal Dr. Amadeo Sabattini del barrio José Ignacio, en Córdoba, los alumnos de 4°, 5° y 6° grado llevan adelante un método práctico para aprender a comer de manera saludable y proteger el medio ambiente: lo hacen a través de su huerta escolar, un espacio de cultivo que ellos mismos cuidan diariamente.

Las verduras suelen ser los alimentos que menos les gustan a los niños pero, cuando son ellos mismos quienes las plantan, el disfrute es diferente. La iniciativa surgió en 2005 cuando las docentes Laura Joyas y Tamara Santin, de Ciencias Naturales, comenzaron a trabajar junto con representantes del programa Pro Huerta de Desarrollo Social para llevar adelante una huerta en la escuela. Su idea era estimular la cultura de trabajo en los chicos y promover su vinculación con la tierra y las actividades al aire libre. “Los niños comparten y aprenden a trabajar en equipo. Fue un gran aprendizaje para todos”, cuenta Laura.

La maestra también señala que incluso aquellos niños que no se interesaban por ninguna actividad dentro del aula modificaron su comportamiento. “Logramos integrarlos a través del trabajo de huerta”, dice.

A partir de aquel primer contacto, los técnicos de Pro Huerta comenzaron a ofrecer capacitaciones gratuitas sobre manejo orgánico de las plantaciones, cultivo de flores, control de plagas y frutales a los padres y abuelos de los alumnos. Además, dos veces por año los chicos reciben distintos tipos de semillas para que su huerta escolar siga creciendo y puedan tener productos de estación. Ahora tienen un sector donde cultivan cebollas, lechuga, zanahorias, ajo, habas, tomates y rabanitos.

Mantener una huerta escolar es una experiencia vivencial para aprender a alimentarse sanamente y a producir alimentos orgánicos. Para los chicos de este establecimiento educativo es la oportunidad de experimentar, probar y poner en práctica sus saberes. “Nosotros trabajamos todo acá en una especie de aula abierta, donde se dan los contenidos del cuadernillo sobre calendario de huertas, preparación de canteros y orientación al sol”, relata Laura.

Aprender de esta manera resulta mejor que una clase de ciencias porque los chicos se forman tocando la tierra, oliendo y observando. Además, les permite asumir responsabilidades ya que regar las plantas y ver cómo crece aquello que ellos mismos cultivan los hace sentirse orgullosos.

EL PRO HUERTA EN TU PROVINCIA: Si querés crear tu propia huerta orgánica, comunicate con la Agencia de Extensión Rural que el programa tiene en tu provincia. Para localizarlas y encontrar sus datos de contacto, ingresá al mapa interactivo del ministerio.

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